lunes, 30 de julio de 2012

Capítulo 22 Stay ~ Strong


CAPÍTULO 12
Me habían hablado sobre sus vidas, de como se había conocido, y todo eso. Liam decía que sentía la necesidad de contarme cosas sobre él, ya que yo lo había hacho. Me empecé a fijar en el, tenía los ojos marrones y el pelo castaño claro, pero lo que más me gustaba era que cuando sonreía se le entornaban los ojos. Me parecía un encanto.

Me desperté por el sonido de mi teléfono, era un mensaje.

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¿Podemos quedar? Así hablamos que tal te has alojado en tu nueva casa.

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 La verdad es que no tenía ni idea de quien era, solo había una explicación, al cambiar de teléfono los números se me borraron.
Lo único que podía hacer era ir a la tienda y preguntar que podía hacer. Como llevaba la misma ropa del día anterior, me duche y me cambie de ropa. Me puse unos pitillos negros, una camiseta abierta por los costados hasta la cintura y unas Martins. Cogí las gafas de sol, el bolso y el móvil viejo y el nuevo, por acaso.
Cuando llegue a la tienda y no lo veía pregunte por él.
-      ¿A quién te refieres?
-      Es que no se su nombre, tiene el pelo rizado ojos verdes…
-      Harry, Harry Styles quién si no. – Me cortó el antes de que pudiera terminar. – Esta en ese cuarto, como siempre.
Toque la puerta y entre.
-      Hola.- Dijo el con su sonrisa habitual.- ¿Que quieres? ¿O solo has venido a verme?
-      No imbécil, he venido porque los números se me han borrado, y no me aparece ninguno.
-      Con lo negada que eres seguro que ni siquiera los guardaste en la tarjeta Sim.
-      Te iba a reprochar lo de negada, pero ahora me doy cuenta de que no tengo ni idea. – Se rió, y me cogio el teléfono.
-      ¿No se te habrá ocurrido traer el móvil viejo no?- Me pregunto con tono irónico.
-      Pues si listillo. – Lo saque con cara burlona y se lo di.
-      Todavía no sé tu nombre. – Dijo sin dejar de hacer cosas en el móvil.
-      Y ¿para que lo quieres?
-      Porque me da la impresión de que vas a ser una clienta habitual de esas que vienen con escusas de problemas solo para verme.
-      Tú eres idiota. – Dijo reprochando hasta terminar riéndome con el.
-      Ya veras, dos visitas más y ya no podrás vivir sin mi.
-      Te lo tienes creído, tú.
-      Me lo ganaré, será fácil.
-      Que te lo crees.
Siguió haciendo cosas raras en mi móvil, sacando la tarjeta de una y metiéndolo en el otro, andando en ese y luego vuelta a la otra.
-      Tu lo que estas haciendo es ganar tiempo para que este aquí.- Le dije con mirada asesina.
-      Me has pillado, pero no tendría que hacerlo si me dieses una cita. –Me reí ante aquello.
-      ¿Tan malo eres pidiendo citas?
-      No, la verdad.
-      Pues hoy sí.
-      Pues dime tu número y verás como al final me das una cita.
-      No, investiga, y gánate la cena.
-      ¿Dónde vives?
Se lo apunte en un papelito que tenía allí y me fui de aquella tienda con una sonrisa de idiota estampada en la cara.

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 Se que es corto, pero estoy teniendo varios problemas personales y son fiestas pero prometo subir pronto. Un beso y gracias por leer.

domingo, 29 de julio de 2012

:)

Holis, no haber subido nada en estas semanas, pero estaba de vacaciones. Hoy me quedaré en casa y escribiré haber que me sale, mañana como mucho tendréis un capítulo nuevo subido. Os agradezco que leáis la novela y me alegro de que os guste. Y a las nuevas lectoras, me he cambiado el nombre del twitter, ahora me llamo @yonkiedeel. Si queréis que os avise decírmelo AQUÍ. Un beso.

miércoles, 11 de julio de 2012

Capítulo 11 Stay ~ Strong


CAPÍTULO 11

Me llevo a una cafetería de allí, a la vuelta de la esquina, yo me pedí un café y el un coca-cola.
-      Bueno, comienzo.- Me acomode en la silla, ya que eso iría para largo.- Yo vivía en una casa bastante pequeña con mi hermano, madre y padre, vamos algo normal. Pero lo que pasaba es que mi padre era drogadicto y mi madre alcohólica, los años de mi infancia no eran nada malos, tenía amor y todo lo que quería ya que tenían bastante dinero, pero lo peor era que mi infancia y mis noches de sábado consistía en pinchar a mi padre, cuidarle para que no le diera ningún ataque y pelear con mi madre porque se le terminaba en licor. Para mi en ese momento era algo normal, mi hermano mucho mayor que yo no solía estar en casa ya que trapicheaba con drogas, también andaba en ese mundillo. – Tome un sorbo del café que tenía entre mis manos, y después mire al chico que tenía delante que me miraba con cara de concentración y con esos ojos marrones claros. Me volví a acomodar y proseguí. – Pasaron los años y nada cambiaba, solo que todo iba de mal en peor, nuestro dinero disminuía y parece ser que nadie se daba cuenta excepto yo, las dogas eran muy caras y el licor había subido. Empezamos a deber mucho dinero al banco, y a amigos. Mi hermano pedía mucho dinero, pero el dinero no es infinito, y se agota.
-      Recuerdo estar en mi habitación mirando el libro que tenía en manos, sin leer, hasta que oí gritos provenientes de abajo, salí de mi habitación y mire hacia abajo. Mi hermano estaba delante de mis padres gritando, recuerdo que gritaba “Necesito dinero, me matarán, lo necesito ¡YA!. Y mi madre le decía que no se lo ponían dar, que el dinero era para mi escuela. Pero el insistía hasta que subió por las escaleras y me metió en mi habitación a empujones y cerró la puerta tras decir que no saliera por nada del mundo. Seguido de eso oí como volvían a bajar por las escaleras rápidamente y mi madre gritaba “¿Que piensas hacer con eso hijo? Hijo, por favor no lo hagas, no tenemos dinero, por favor. ¡No!. Tras oír eso decidí salir de la habitación y mirar hacia abajo y vi a mi padre en el suelo con una raja en el cuello desangrándose, y mi madre andando para atrás y delante de ella mi hermano con un hacha. Mi madre suplicaba, suplicaba a su propio hijo que no la matara tras eso mi hermano le clavo el hacha que tenía en la mano en la cabeza.
-      Salió por la puerta sin decir nada, simplemente me miró a los ojos, y vi en ellos, odio, un demonio que lo controlaba un demonio llamado “las drogas”.
-      Pero, pero..- Dijo él desconcertado.
-      Espera todavía no he terminado.- Me bebí toda la taza que quedaba.- Seguido de eso no recuerdo mucho más, solo que en ese momento me levante cogí una manta de la sala y los tape a los dos juntos tumbados al lado, subí a mi habitación, cogí el teléfono y llame a la policía. Ni siquiera recuerdo haber llorado, era como si ni siquiera pudiese llorar, todo dentro de mí se rompió, se destruyo y no lloré. El trabajador social vino al día siguiente del funeral de mis padres, y me llevaron a un pueblo bastante lejos, a una familia de acogida. Eso tampoco fue nada bueno, sabes? En las películas lo pintan de rosa, una pareja con dinero acogen a una pobre chica de 12 años, que toda su vida a sido sacar a sus padres a delante. No, me acogieron una pareja, uno peor que el otro, el hombre era un borracho asqueroso, que lo único que hacia era pegar a su mujer, gritarle a su mujer y comer, beber, y ver la tele. La mujer estaba peor que eso, la mujer estaba tan pirada que pensaba que se merecía los golpes que su marido le proporcionaba, y vivía a su sombra, y tenían dos hijos enanos que estaban mal cuidados. Y me toco soportar las barbaridades de la mujer, y los maltratos y agresiones sexuales del hombre.
-      Y lo de cortarme, no se explicarlo muy bien, pero todo el dolor que tengo dentro no se puede solucionar, no hay tratamiento, y ver como de una herida sale algo físico, algo que se pueda curar, que se pueda parar, es como si todo eso superara al dolor que llevo dentro, es un dolor físico contra un dolor psicológico.
-      Tuve que sufrir todo eso durante seis largos años de mi vida que nunca volveré a tener, hasta que cumplí 18 y nos largamos de ese sitio para venir aquí.
-      ¿Nos?-Pregunto.
-      Si, cuando fui al nuevo pueblo, después de bastante me hice amiga de un chaval, todavía no sabe toda la historia, ni siquiera sabe la verdad, eres el primero en saberlo, y la verdad es que no me siento mal, es decir, me siento como si me hubieran quitado cien mil toneladas de peso. Me siento libre, libre de todo tipo de sufrimiento. Gracias.
-      En primer lugar, gracias por contármelo, en segundo ni me podía haber imaginado todo esto, todo ese sufrimiento , durante tus 18 años, yo pensaba que me dirías que tu novio te había dejado, pero no me imaginaba semejante historia.
-      Nadie se puede imaginar una semejante historia que nadie cuenta, que no hay pruebas de ello, y menos si nadie se atreve a hablar de ello, porque nadie tiene una vida perfecta ni nada parecido, pero si de verdad de propones en saber de la vidas de los demás, sabrás que mucha gente sufre, sufre de verdad, tiene problemas más graves que te deje el novio, tiene problemas graves que nadie conoce, y nadie conocerá.
Simplemente se levanto de su asiento, me agarró de la mano, después de pagar y salimos de esa cafetería, ya fuera sin mirar, sin hablar me abrazo, me abrazo fuerte, sabiendo lo que tenía entre brazos, sabiendo mi historia, sabiendo porque lo hacía, nunca supe que necesitaba un abrazo, nunca pensé que ese gesto me parecería tanto hasta que él me abrazo, y supe que los necesitaba.
Ese momento de debilidad, ese segundo de confort, salió un lagrima de mis ojos, una lagrima tras otro y otro hasta que no pude parar, era como si expulsara todo el odio, todo el dolor acumulado durante años, años de hacerse la fuerte. No sé cuanto tiempo estuve así pero al abrir los ojos estaba en una cama ajena, una cama que no conocía. Mire a mi lado, y me levante muy asustada hasta que alguien abrió la puerta y entró con una bandeja y con una sonrisa.
-      Hola.
-      ¿Donde estoy?
-      A Liam te trajo, dijo que te quedaste dormido en sus brazos y no sabía donde vivías así que te trajo.
-      ¿Quién es Liam?- Y en ese momento él entro dentro con una sonrisa, esa sonrisa adorable.
-      Ni siquiera nos presentamos.
-      Verdad. Soy Carolina, encantada. – Dije dándole dos besos a la chica.
-      Yo June, igualmente. Venga siéntate y como algo, que tendrás hambre.
-      Gracias.
Los dos se fueron de la habitación dándome espacio para comer, mientras comía pensaba en lo que hacía en que era la primera vez que no me despertaba por un grito, por una pesadilla, que ni siquiera soñé con lo de siempre. Me sentía bien, libre.
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Y aquí esta el capítulo 11, y por favor os lo pido amoreeeeeeeeees comentar, que en la anterior solo tengo 5 comentarios, eso no puede ser. 
Os quiero, un beso xx.

lunes, 9 de julio de 2012

Capítulo 10 Stay ~ Strong


CAPÍTULO 10

Cuando las cosas empiezan a ir bien, viene algo, alguien que lo jode todo. Esos días de felicidad, que hacía mucho que no pasaba se terminaron solo con una llamada. Una llamada que se supone que nunca debería de haberse realizado. Pero allí me encontraba yo con el teléfono entre las manos y cien lagrimas deslizándose sobre mis mejillas. Descolgué sin despedirme y sin decir nada y aterrada me fui a mi habitación a acurrucarme debajo de las mantas, como si eso me diese algo de protección o me hiciese sentir mejor.
Me desperté debajo de un brazo que me abrazaba con delicadeza, aunque con fuerza. Mientras la respiración chocaba contra mi cuello, y me hacia estremecer. Me gire para mirarle y estaba despierto mirando a algún punto fijo de mi cuerpo.
-      Gracias. – Le dije apoyándome en su pecho, resguardándome del miedo que en esos momentos sentía de perderlo todo, de que todo esto terminara de alguna forma.
-      Tranquila pequeña, todo saldrá bien.
Allí caí rendida otra vez entre los brazos de Zayn.
Un grito en medio de la noche, y mil gotas de sudor por mi cuerpo y el terror en mi cuerpo fueron los que despertaron a Zayn. Me fui al baño, y sin pensarlo cogí la cuchilla, la deslice por mi muñeca abriendo así tras la fina y afilada cuchilla una herida. Me quede mirando como la sangre salía de la herida, como despacio se deslizaba por toda la muñeca dejando un rastro rojo detrás. Así varias veces hasta que el dolor que sentía en ellas superaba al de dentro de mi cuerpo.
Me vende las muñecas y me puse una sudadera haciendo que se taparan. Salí del cuarto ya que Zayn no estaba, y me lo encontré en la cocina preparando algo para desayunar.  
-      ¿Hoy que ha sido?
-      Lo mismo de siempre.
-      Siempre es lo mismo y ni siquiera se quien fue el del teléfono.
-      Fue mi hermano, llamando para que fuera a verle, ¡YO NO QUIERO VERLO!- Dije rompiendo a llorar.
-      Lo sé pequeña, lo se. – Dijo abrazándome y acariciando mi pelo.
-      Ya no quiero comer, me voy a dar un paseo.
Y sin decir nada me puse unos pantalones y salí de esa casa de un portazo. El aire frio de Londres hacia que me estremeciera per eso ayudaba a que olvidara algo por un momento, con la música en mis oídos.
Anduve durante muchísimo rato hasta que ya los pies me dolían y me tuve que parar en un banco cercano al lado de un chaval que estaba allí mirando hacia el suelo.
Me fije que tenía los zapatos sin atar, y me agache para atármelos hasta que se me vio el vendaje que ahora estaba manchado de sangre, me quede mirándolos fijamente, pensado en lo que hacia, en lo que me hacia a mi misma con eso.
-      Siempre me he preguntado lo que se gana haciendo eso.- Oí decir a mi lado, lo miré con cara de sorpresa, y me señalo mis muñecas.-Eso, no lo entiendo.
-      Ni lo tienes que entender. – Dije cortante.
-      Sé que no es de mi incumbencia.
-      Ahí le as dado. – Dije yo levantándome.
-      Pero en serio, no lo entiendo.
-      ¿Y que tienes que entender tu? ¡Ni siquiera me conoces!
-      Si me dejases conocerte, si te conocería.
-      ¿Y porque tendría que hacerlo?
-      Porque te veo que necesitas contarle todo a alguien. Y que mejor que a un extraño que no te conoce y que no te juzga.
Aunque sonara una locura, una estupidez, en ese momento era lo que necesitaba, y era lo que iba a hacer, contárselo todo, toda mi historia toda mi vida a un extraño que acababa de conocer.

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Aquí tenéis el capítulo tras varios días de espera, que lo siento mucho es que estoy teniendo algunos problemas familiares, y lo siento. Se que es corto pero espero que os guste y que comentéis por favor, que eso me levantaría el animo que en estos momentos lo tengo por los suelos. 
Os quiero, un beso.